martes, junio 25, 2024

ALMA detecta el campo magnético de una galaxia a 11.000 millones de años luz: es el más distante jamás visto

El campo magnético de la Tierra lleva intrigándonos desde hace generaciones. A través de diferentes estudios científicos hemos descubierto desde anomalías hasta su peculiar sonido cuando es golpeado por una tormenta solar. Pero nuestro planeta no es el único objeto astronómico bajo la influencia del efecto dínamo. Como señala el MIT, este se manifiesta, además, en otros planetas, estrellas, galaxias y cúmulos galácticos. El definitiva, el magnetismo es una parte esencial del universo que conocemos hasta el momento.

Sabemos mucho sobre los campos magnéticos, pero todavía tenemos mucho por descubrir. Una de las grandes preguntas que se hacen los científicos es cuál es su origen cósmico. En otras palabras, cómo era su dinámica en el universo antiguo. Ciertamente no tenemos una máquina del tiempo para volver atrás y entender este fenómeno, pero sí tenemos telescopios y observatorios que pueden ayudarnos. Así como el James Webb nos está permitiendo a estudiar eventos lejanos, el observatorio ALMA también lo está haciendo.

Ver millones de años atrás

Un equipo internacional de investigadores dice en un estudio publicado en Nature que ha detectado el campo magnético galáctico más distante jamás visto. La protagonista de este hallazgo es la galaxia 9io9 situada a 11.000 millones de años luz de la Tierra. Esto quiere decir que estamos recibiendo datos de este fenómeno magnético de hace aproximadamente 11.000 millones de años luz atrás. Entonces, si el universo tiene 13.700 millones de años, lo estamos viendo como cuando tenía unos 2.700 millones de años.

“Este descubrimiento nos da nuevas pistas sobre cómo se forman a escala galáctica”, dice James Geach, profesor de astrofísica en la Universidad de Hertfordshire de Reino Unido, y autor principal del estudio. El hallazgo es de gran importancia, pues se trata de un campo magnético completamente formado en una galaxia distante. Los investigadores han descubierto que su estructura es similar a la de las galaxias cercanas, pero estamos frente a un campo magnético 1.000 veces más débil que el de la Tierra.

Alma

Antenas de ALMA en el Llano de Chajnantor, Chile

Estudiar un objeto astronómico tan distante y tenue ha sido un auténtico desafío para los integrante del proyecto. Para conseguirlo, los astrónomos se han centrado en un componente clave de las galaxias: el polvo galáctico. La detección de la luz de este, a través de las antenas y generadores de imágenes de ALMA, y con la ayuda de otra galaxia más cercana que actuó de “lente”, permitió “cartografiarlo” mediante la técnica de polarización para así descubrir la presencia del mencionado campo magnético.

No quedan dudas de que los campos magnéticos son elementos clave del universo en el que vivimos, pero, incluso con este hallazgo, todavía tenemos mucho por descubrir, y necesitamos tiempo y esfuerzo. De momento no queda claro qué tan temprano en la vida del cosmos se formaron. Sin embargo, los investigadores creen que esta y futuras observaciones permitirán empezar a desentrañar algunos de sus misterios. Esto promete ayudarnos a entender mejor la evolución de los planetas, estrellas y galaxias.

Imágenes: ALMA | ESO | Diego Delso

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