martes, mayo 28, 2024

China presume de armas de energía cinética que anulan un tanque de EEUU de un tiro: 20 kg para frenar un acorazado

China vuelve a sacar músculo armamentístico. Apenas un mes después de presumir de sus avances con el railgun, el cañón de riel electromagnético, los investigadores chinos destacan ahora sus logros en el uso de proyectiles con armas de energía cinética. Entonces y ahora el gigante asiático insiste tanto en el alcance de su trabajo como en marcar posiciones con EEUU. La prensa del país destaca de hecho que las últimas pruebas para calibrar el poder de su armamento se han hecho fijándose en los estándares de los acorazados estadounidenses.

Y los resultados, aseguran, resultan sorprendentes.

Entre armamento y cálculos. Lo que ha hecho el equipo de investigadores dirigido por Huang Jie, del Centro de Investigación y Desarrollo Aerodinámico de China, es realizar una serie de pruebas y simulaciones numéricas para valorar la capacidad de daño de las armas de energía cinética, que como indica su propio nombre se basan en la energía cinética del proyectil, no en su carga explosiva.

En concreto, Huang y sus compañeros estaban interesados en determinar qué daños ocasiona esta clase de armamento en los blindados militares fabricados con los estándares de EEUU, como un tanque de batalla M1 Abrams. Sus conclusiones las han recogido en Equipment Environmental Engineering y se ha encargado de darles eco el diario South China Morning Post (SCMP), con sede en Hong Kong. El centro donde investiga Huang Jie se localiza en la provincia de Sichuan y se dedica al desarrollo de armas hipersónicas, con velocidades superiores a Mach 5.

Con un solo disparo. Huang y su equipo aseguran que sus pruebas muestran que llega un solo disparo de un arma de energía cinética para derribar un tanque blindado de EEUU. Sus cálculos revelan que el lanzamiento de una esfera sólida de 20 kilos a cuatro veces la velocidad del sonido puede ocasionar un desastre en los blindados fabricados siguiendo los estándares estadounidenses. Bajando al detalle, concluyen que la energía cinética de un proyectil así rondaría los 25 megajulios, lo que traducido en energía eléctrica sería algo inferior a 7 kilovatios-hora.

Como señala el periódico hongkonés, puede parecer un resultado bajo para inutilizar un tanque de entre 40 y 60 toneladas provisto de capas blindadas y fabricado siguiendo los estándares estadounidenses, pero las simulaciones de los investigadores mostrarían que tras el ataque un acorazado de esas características sufre daños que lo dejan inservible. Los desperfectos quizás no resultasen visibles a simple vista, pero sí serían considerables para el funcionamiento del vehículo.

Las apariencias engañan. El artículo de Equipment Environmental Engineering resulta interesante porque muestra que, si bien a nivel exterior el tanque quizás no parezca afectado, en el interior podrían romperse los pernos que conectan equipamiento importante. Conclusión: aunque los tripulantes sobrevivan al impacto del arma china, no podrían usar de nuevo el tanque acorazado.

“Bajo el impacto de proyectiles cinéticos de alta velocidad, ciertas ubicaciones típicas en el objetivo blindado muestran líneas de espectro de respuesta al impacto con amplitudes en frecuencias que superan los límites de seguridad recomendadas por las normas militares estadounidenses MIL-STD-810”, reflexiona el equipo de Huang en el artículo en el que explican su estudio: “Los componentes en estos lugares tienen una alta probabilidad de fallar debido a daños por sobrecarga”.

Interesante sí; no el primero. El estudio de Huang Jie no es el primero en valorar qué efectos tendría en un tanque acorazado el armamento de este tipo. SCMP se hace eco de otra simulación, realizada por la Universidad Tecnológica de Dalian, que concluye que un proyectil cinético hipersónico de 10 megajulios capaz de alcanzar siete veces la velocidad del sonido ocasionaría estragos notables entre la tripulación del tanque, con un balance que van de heridas leves a lesiones de gravedad, en función de la posición que ocupe cada militar en el acorazado.

El conductor se llevaría la peor parte y sufriría heridas que podrían ser mortales, lo que, sumado al resto de efectos, impediría al tanque seguir maniobrando.

Acertar sin dar en la diana. Una de las grandes ventajas de los proyectiles cinéticos de alta velocidad, como el probado por Huang, es que pueden provocar daños incluso con impactos indirectos y permiten el uso de diferentes sistemas de lanzamiento. Su filosofía es distinta a la de las armas estándar que se centran en su carga de pólvora y la explosión que generan al alcanzar su objetivo. Esa solución es capaz de penetrar corazas, pero presenta un hándicap importante: si el proyectil no impacta en el lugar adecuado, su efectividad puede verse reducida.

Al valorar los desperfectos ocasionados por los proyectiles cinéticos una de las claves es la onda de choque que desata el impacto y que se transmite por todo el vehículo, lo que afecta por ejemplo a los tornillos del vehículo y acaba derivando en deformaciones y fracturas. SCMP asegura que la tensión descargada por un disparo así puede causar daños catastróficos en el interior del tanque.

“La empuñadura de la consola estabilizadora del cañón del tanque puede ser sacudida, la base de cableado de la consola arrancada por completo, todas las conexiones entre el ordenador de control de fuego y la torreta cortadas, lo que resulta en una pérdida sustancial de potencia de fuego”, reflexionan.

Imágenes: Ed Uthman (Flickr)

Vía: South China Morning Post

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