lunes, julio 22, 2024

Andrés “Cuervo” Larroque: “Estamos transitando una de las crisis más profundas de la historia del peronismo”

Es el actual ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires; fue diputado por la Ciudad y por la provincia de Buenos Aires, fundador de La Cámpora en su juventud y secretario general de esta durante 17 años. Reflexiona sobre la crisis actual del peronismo y afirma que es una de las más profundas que ha atravesado en su historia. “No puedo ser optimista”, declara sobre el gobierno de Javier Milei, pero a la vez manifiesta que la democracia argentina está fuertemente consolidada.

Hoy se ve al peronismo como un espacio político, no sé si resulta irrespetuoso, pero sin un plan, con anarquía, con desorden y sin premeditación, ¿creés que se va a ordenar el peronismo y que esta descripción que yo hago es injusta? 
Creo que se va a ordenar, pero sí estamos transitando un momento de crisis, de las crisis más profundas de la historia del peronismo. El peronismo también ha demostrado una gran capacidad de recomponerse y revitalizarse por su plafón doctrinario, por su gran organización política y la diversidad de sectores que ha convocado. Pero sí, hoy estamos en un momento de dispersión, sin duda. Y tiene que ver con un desorden o una dispersión al nivel de lo que podría ser la conducción, naturalmente, porque el peronismo siempre se ha ordenado a partir de su conducción y de cierta crisis transitoria en términos ideológicos, respecto a lo que debe ser un renacer del peronismo, a volver a la esencia y entender que nos ha faltado madurez para transitar el tiempo reciente, que generamos una enorme expectativa en 2019, no estuvimos a la altura de las circunstancias y hoy estamos pagando las consecuencias. 

¿Esas otras crisis serían la del 83 y la de 2002?
Sí, podría ser. Después tuvo momentos mucho más complejos y difíciles. Al peronismo le tocó padecer bombardeos en la Plaza de Mayo. La persecución y la proscripción, las desapariciones, todo lo que tiene que ver con esa etapa más oscura. En tiempo de democracia contemporánea sí podríamos señalar esas fechas como más críticas.

Y comparado con esas dos: la primera derrota electoral en el 83 y luego la caída de la convertibilidad, la crisis de 2002, ¿Qué te queda?
Son situaciones distintas porque en esta hay un emergente bastante extraño, porque la derrota es a manos de Milei. 

No es cualquier derrota.
Claro. En el caso del 83, una derrota con el adversario político histórico, era la primera vez que el peronismo perdía en un proceso electoral abierto, sin proscripción.

Pero un adversario con el que se podía empatizar. 
Totalmente. La etapa de 2001, 2002 tiene que ver con la crisis más profunda de la historia argentina, por lo menos en tiempos democráticos. Después también me parece que la derrota con el macrismo fue dura, pero fue muy escueta en términos de resultado electoral. Y Cristina se despidió el 9 de diciembre de 2015 con una Plaza de Mayo llena, y con un recuerdo de gestión que permitió una reconstrucción casi inmediata. Si bien hubo una crisis en el período 2016-2017, también producto de las propias dificultades del gobierno de Macri, rápidamente se pudo generar una recomposición. 

Fuiste nada menos que durante 15 años secretario general de La Cámpora, ¿cómo fue tu vínculo a lo largo del tiempo y cómo es hoy? 
Soy fundador de La Cámpora, estoy desde que no tenía nombre, porque la denominación la fuimos desarrollando con el correr del tiempo. Para mí fue mi vida, casi, porque si bien empiezo a militar, ya era casi un veterano, entre comillas, en términos de experiencia militante cuando me incorporé con un grupo de compañeros y compañeras a ese proceso germinal de lo que sería La Cámpora. Sí, naturalmente son muchos años, con mucha pasión, con mucha fuerza, y pudimos construir la organización política más grande o más importante de la democracia para esta fecha. Pero también creo y entiendo que se van dando distintos procesos y momentos en la vida, y hoy me toca transitar otro camino. 

¿Fue entre 2006 y 2023? 
Quedo como secretario general en junio, julio de 2008 hasta marzo del 23. 

Hay una clásica metáfora de aquellos que envejecen bien, aquellos que envejecen mal, los buenos vinos que con el paso del tiempo terminan siendo mejores. ¿Vale la metáfora para decir que La Cámpora envejeció mal? 
La Cámpora, como cualquier espacio político hoy del peronismo, no está exenta de ser partícipe de una crisis general. Todos tenemos que reformularnos respetando el espíritu y la esencia, pero sí, naturalmente, me parece que hoy estamos atravesando un momento de confusión, un momento complejo. Y me parece que hay muy buenos compañeros y compañeras, una enorme militancia que, entiendo, se puede reconstruir. En mi caso, se dieron una serie de debates, entendí que mi aporte estaba agotado y decidí tomar un camino que tiene más que ver con una construcción de carácter más amplio, que es lo que entiendo necesita esta etapa. Y sabiendo que hay otros compañeros y compañeras con más predisposición, capacidad incluso, y atravesando un momento de la vida quizá más proclive a poner el esfuerzo en el desarrollo de la organización.

Otro lugar común típico de esa frase de abuelita es que los defectos de la juventud se curan solo con el paso del tiempo porque uno deja de ser joven. Algo similar le pasó a la Coordinadora en la época de Alfonsín: quedó estigmatizada y al mismo tiempo quizá no envejeció bien. ¿Podés hacer una comparación entre las dos juventudes más importantes desde la llegada a la democracia?
Sí, me parece que el proceso de La Cámpora es más largo. Naturalmente, me parece que ha perdurado más y creo que sigue conservando hoy la capacidad de revitalizarse, sin duda. Siempre he planteado que esa revitalización es en el marco del peronismo, entendiendo a la organización como un factor dinamizador y no como un factor excluyente de la construcción política. Esa es mi mirada o ha sido mi mirada históricamente. No sé cómo se va a desarrollar ese debate, porque hoy no participo en los ámbitos orgánicos, pero sí tengo un vínculo permanente con muchos compañeros y compañeras. Es más, a la mayoría los fui viendo llegar a la organización, obviamente. 

¿Qué pasa dentro de la provincia de Buenos Aires en esa tensión entre Jorge Ferraresi y Mayra Mendoza? 
Me parece que, más que una discusión de dos compañeros, tiene que ver con un debate metodológico respecto a cómo reconstruir el espacio del peronismo en general, y en particular en la provincia de Buenos Aires, que históricamente ha sido una especie de motor, locomotora o como se le quiera llamar, del peronismo a nivel nacional. Jorge es un dirigente histórico, porque su apellido…

Viene de su padre, que era sindicalista de Avellaneda. 
Un prócer de la resistencia del peronismo, Alfredo Ferraresi. Y por supuesto, Jorge me parece de los mejores intendentes que tiene la provincia de Buenos Aires, sin dudarlo, con derecho a desarrollar su construcción política, que creo hoy trasciende el límite del distrito de Avellaneda, siendo que quizás él se ha sentido cuestionado en su propio distrito por ciertos movimientos. Son tensiones lógicas de un momento de confusión, de crisis, pero entiendo que se van a encauzar. 

¿Es Jorge Ferraresi el candidato a ser gobernador por el peronismo en 2025? Axel Kicillof no puede reelegir. 
Falta mucho porque es muy delicada la situación política, económica y social de la Argentina. Entonces, mal haríamos hoy en estar hablando de candidaturas; sí de abonar a un proceso de reconstrucción de la fuerza política. Y creo que eso se hace con amplitud, que nadie se tiene que enojar, que Jorge ha sido muy generoso con Mayra, con Julián Álvarez también en su primera campaña, la que no pudo ganar en 2015 y nuevamente en esta etapa. Es un dirigente muy reconocido, que naturalmente hoy está abonando la reconstrucción del peronismo. Para elucubraciones electorales todavía falta. Yo estoy a cargo de la política social de la provincia de Buenos Aires, un tema recontra delicado y, a la vez, diría que uno en este contexto las cosas normales las tiene que celebrar, entonces es difícil proyectar políticamente el futuro.

Esa tensión entre personas que representan, por ejemplo, esa idea de reconstrucción del peronismo como Jorge Ferraresi y simplemente como significante Mayra Mendoza, aquellas personas más cercanas a La Cámpora, ¿es un espejo, una réplica, un eco, de cierta tensión entre el proyecto de Axel Kicillof y el del kirchnerismo más cristinista, por decirlo de una manera?
Los proyectos los entendemos en términos colectivos, no creo que haya un proyecto de Axel, sino que justamente hoy Axel se ha transformado en el emergente en un contexto muy crítico del peronismo por gobernar la provincia más grande y la que más aporta al producto bruto en la Argentina, la que mayor población tiene, un 38% del caudal electoral, y en un contexto en el cual el peronismo y sus adyacencias vieron disminuir la cantidad de gobernadores. Teníamos diecinueve gobernadores, ahora estamos en el orden de los seis o siete, y creo que eso naturalmente lo pone a Axel en un lugar de expectación, no solo por el rol que cumple en el día a día a cargo de la provincia de Buenos Aires, sino también porque se empieza a transformar en una esperanza hacia el futuro en el marco de un presente tan complejo y acuciante. En términos generales, en términos de ideas, de proyecto, la empatía es absoluta. Después sí puede haber matices o miradas en cuanto a lo metodológico, según el sector del que hablemos. Y eso es lo que hay que, quizás, ajustar. No son diferencias muy profundas, sí cuestiones del orden del funcionamiento de la fuerza política. Hay una crítica desplegada por un sector de la sociedad, de nuestra base social y por un importante conjunto de militantes, nosotros tenemos que dar cuenta hoy de ese planteo. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil AM 1190

por Jorge Fontevecchia

Galería de imágenes

Latest articles

spot_imgspot_img

Related articles

spot_imgspot_img