martes, julio 23, 2024

La rotonda más demencial está en Reino Unido: siete glorietas unidas en una sola que funcionan a la perfección

Swindon es una pequeña localidad al suroeste de Inglaterra. Tiene 150.000 habitantes y en sus inmediaciones está la carretera que une Londres con Cardiff. A medio camino de ambas ciudades, puede ser una buena parada si tenemos que repostar o recargar nuestro coche.

No ha pasado a la historia Swindon por nada demasiado especial. Tiene el mismo tamaño que Badajoz o Logroño y, en 2021, Honda cesó su producción en la planta que tenía en la ciudad. Después de 35 años produciendo coches allí, se marchaban, entre otras cosas, como consecuencia del Brexit.

No era un tema menor, pues Honda decía adiós definitivamente a su producción de coches europeos. Desde entonces, la compañía nipona no produce vehículos en nuestro continente. Se marchaba, por tanto, una pequeña parte de la historia del automóvil de Europa.

Lo fácil hubiera sido que Swindon, con los brazos caídos, viera cómo se le escapaba entre los dedos su único nexo con la historia del automóvil.

Pero en Swindon tenían claro que esto no podía suceder. En Swindon tenían su arma secreta: The Magic Roundabout.

Un momento histórico

Puede parecer que la rotonda de las rotondas, la rotonda madre, naciera de unas mentes modernas que, intentando reinventar lo ya reinventado e imaginando mejorar lo inmejorable, buscaran nuevas fórmulas para mejorar el tráfico.

Pero, realmente, cuando hablamos de rotondas no hay ya mucho que inventar. Aunque en España las hemos descubierto hace poco tiempo, lo más moderno que ha sucedido con una rotonda son las llamadas “turborotondas” y en realidad fueron inventadas en los años 90.

El objetivo, ya que parece que circular correctamente por una rotonda parece casi misión imposible, era claro: explicarle a la gente cuál es su carril, cuál debe escoger para salir por cada una de las salidas y, en la medida de lo posible, evitar los cortes y las salidas inapropiadas.

En Swindon, sin embargo, llevaban años de ventaja. Concretamente, más de dos décadas. The Magic Roundabout llevaba en funcionamiento desde 1972. Nacida para solventar un cruce, los ideólogos podían haber optado por una rotonda sencilla o un cruce. Pero eso era lo fácil.

¿Quién quiere una rotonda cuando lo que de verdad le motiva es pasar a la historia?

Y se pusieron manos a la obra. Antes sí, un problema: cómo gestionar el tráfico de cinco calles unidas por un solo punto y dar salida al aparcamiento de County Ground, el honorable estadio del Swindon Town.

Pero ya se sabe, una crisis también es una oportunidad. Era el momento perfecto. El momento con el que todo ingeniero civil ha soñado alguna vez. El momento en el que alguien dice “hagamos una rotonda rodeada de rotondas”. Ese momento en el que nadie se echa las manos a la cabeza. Nadie lanza un sonoro “despedido”.

Es el momento.

Es The Magic Roundbout.

Swindon Magic Roundabout Db Foto: Wikimedia

La rotonda más carismática

Aunque Nación Rotonda nos ha dejado durante años algunas bellas estampas en Twitter, es muy complicado encontrar un caso como el de Swindon.

La glorieta rodeada de glorietas está clasificada en Google, directamente, como atracción turística y es que la solución de crear una rotonda con cinco rotondas satélites como un primer filtro es algo que, desde luego, tiene difícil traslación.

Daniel Yates, en una de las reseñas del buscador, lo tiene claro:

La mejor pieza de urbanismo y planificación del transporte que existe. Este lugar debería considerarse un lugar de peregrinación, tan importante como el Vaticano. Todo el mundo debería visitarlo al menos una vez en la vida.

No es para menos, The Magic Roundbout tiene sus propias visitas programadas y sus propios souvernirs. Porque quizás fallen en lo de la gastronomía pero cuando se trata de hacer tazas o imanes para la nevera, nadie mejor que los ingleses. En un inteligente movimiento, en 1990 la glorieta cambió su nombre de County Islands Ring Junctioni al más sexy y comercial The Magic Roundbout.

Magic Roundabout Schild Db Plano de la rotonda. Fuente: Wikimedia

El delirio no es para menos, si tenemos en cuenta la configuración de la gran rotonda. Como se puede intuir en la imagen superior, en realidad, las rotondas satélites dan acceso a una rotonda interior cuyo flujo del tráfico está partido en dos zonas claramente diferenciadas. Es decir, da acceso a dos rotondas concéntricas

En las rotondas satélites se circula en el sentido de las agujas del reloj y esta dirección se repite en la parte externa de la gran rotonda central. Sin embargo, si de una rotonda satélite se pasa a la central, el giro se invierte y los coches circulan en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Lo mejor, sin duda, es que si la intención es hacer un giro de 180º, apenas es necesario utilizar una de las rotondas satélites sin esperar a encontrar un hueco en la central y más congestionada. Al contrario, para salir por la vía opuesta, el conductor puede optar por el camino largo y más sencillo (exterior de la rontonda) o el más corto y complejo (interior de la rotonda).

El vídeo superior de Wired es un buen ejemplo de como se circula dentro de esta glorieta rodeada de glorietas. Elige un color y trata de adivinar cuál es el camino escogido para cada una de las maniobras.

¿Eres el único que tiene pesadillas viendo girar a los coches en ese caos ordenado? No, tal y como explican en BBC, la Highway Insurance Agency (la agencia que agrupa a las aseguradoras de tráfico) publicó una encuesta en 2007 en la que The Magic Rounbout había sido elegida como la séptima intersección más temida del país.

En el medio británico recogen las palabras de Kevin Beresford, miembro de la sociedad de “aprecio” por las rotondas de Reino Unido (quienes lanzan un calendario anual con las mejores rotondas del país), quien defiende esta particular decisión de urbanismo con las mejores palabras:

Tienes esa magnífica rotonda madre en el centro con sus cinco mini rotondas pintadas en el exterior. Juntas producen una coreografía de automóviles que aturde los sentidos. Es increíble

Su amor por las rotondas no apareció con la glorieta de Swindon. Trabajador en una imprenta, todos los años buscaban un motivo para los nuevos calendarios anuales que regalar a sus clientes. En 2003, Redditch, donde vivía y trabajaba, había crecido hasta tal punto que su urbanismo ya lo definían por completo sus rotondas.

Pese a que no había llegado al nivel de Madrid, que tiene una rotonda por cada 30 intersecciones, o de Carmel en Estados Unidos (¡una rotonda por cada 17 intersecciones!), si algo se podía decir de Redditch es que tenía muchas rotondas. Efectivamente, ya tenían motivo para su próximo calendario.

Desde entonces, Beresford y otros locos de las rotondas empezaron a tomar fotografías de las glorietas británicas. Sin duda, Swindon tenía que estar ahí.

Todo es cuestión del choque inicial pero una vez que lo experimentas y superas los primeros momentos de angustia, todo funciona muy bien. No es el típico giro de un solo sentido, no es de esas rotondas que enamoran a primera vista. No es estéticamente agradable a la vista se mire como se mire pero, desde luego, desde el punto de vista funcional es perfecto

Con todo, a Beresford no le falta razón. Según los estudios realizados para comprobar la eficacia de la rotonda, se calcula que con una sola glorieta se podría dar paso a uno 5.100 coches cada hora pero con esta nueva configuración el volumen del tráfico ha aumentado hasta los 6.200 automóviles.

El sistema fue relativamente popular en Reino Unido en los años 70. The Magic Roundbout nació en el corazón del Road Research Laboratory, ahora convertido en el Transport Research Laboratory, encargado de buscar soluciones para el tráfico, mejorar su gestión y la seguridad del mismo.

En los años 60 se empezó a investigar con diferentes soluciones para absorber todo el tráfico que estaba llenando las calles. Allí empezaron a fraguarse estas peculiares soluciones con glorietas rodeadas de glorietas. De hecho, en los años 70 llegaron a dar servicio hasta 33 rotondas similares a la de Swindon por todo el país.

Según sus cálculos, con solo reducir el tamaño de la glorieta central a tres metros de diámetro se conseguía un aumento de del flujo del tráfico entre un 25 y un 35%. De ahí que afloraran diferentes soluciones que combinaban rotondas extremadamente pequeñas que los coches debían salvar de forma más o menos ordenada. Los bocetos de la época nos dejan proyectos todavía más locos que este, con glorietas definidas por hasta cinco isletas centrales que no son completamente redondas.

Imágenes | Peter O’Connor y Wikimedia

En Xataka | La rotonda más grande de Europa está en Extremadura, en medio de ninguna parte. Y mide 1,3 kilómetros

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