viernes, diciembre 8, 2023

La industria ganadera se ha propuesto conseguir uno de sus grandes retos: pedos de vacas bajos en metano

Lo habréis escuchado alguna vez: “Los pedos de las vacas son uno de los mayores responsables del calentamiento global”. Y no, no es uno de los mayores responsables. Pero si tenemos en cuenta que el sector ganadero es el responsable del 14% de los gases invernadero y que el metano de las vacas representan un 39% del total, habrá que reconocer que un problema sí que son.

Tanto es así que durante los últimos años hemos visto ideas de lo más variopintas para solucionarlo: desde ambiciosos planes para impulsar el veganismo a ponerle mascarillas a las vacas. En enero, contamos que Bill Gates había decidido tomar cartas en el asunto. Lo que no sabíamos es que el sector había crecido tantísimo.

El sector de… buscar eructos ‘bajos en metano’. Lo comentaba Jose A. Roca en El Periódico de la Energía, “las startups que buscan reducir el metano entérico -o metano  producido como parte de la digestión de los rumiantes- han recaudado  123 millones de dólares desde 2019”.

Y sí, efectivamente, detrás de esas inversiones está Breakthrough Energy Ventures de Gates, pero también gigantes como Danone Manifesto Ventures, Elemental Excelerator o Prelude Ventures.  De la misma forma que hay muchísima gente queriendo crear un hormigón amigable ecológicamente, hay muchísima gente detrás de conseguir que el metano entérico (el producido como parte de la digestión de los rumiantes) desaparezca de nuestras preocupaciones.

Pero… ¿eso es siquiera posible? Pues sí, la verdad. Sorprendentemente posible. Ahora mismo, la principal forma que tenemos de hacerlo es añadir aditivos a los piensos que corten la producción del gas en el sistema digestivo. Un buen ejemplo es el 3-NOP (3-Nitrooxipropanol), una substancia aprobada en más de 45 países y que, según el fabricante, puede reducir las emisiones “hasta en un 45%”.

Pero no es el único. Tenemos aceites esenciales del ajo y el limón o derivados de las algas (como el bromoformo). “Los ensayos en marcha demuestran sistemáticamente una reducción del metano superior al 85%, lo que equivale a dos toneladas de emisiones de  carbono por vaca y año”, decía sobre esta última uno de sus principales comercializadores. Además, la investigación sobre qué componentes de la dieta de las vacas (y otros animales de corral) produce más metano vive una auténtica ‘edad de oro’.

¿Un aditivo y listo? Los pedos bajos en metano son algo tan divertido como necesario, sí. No obstante, la realidad es obstinada: aún queda mucho para que las soluciones tecnológicas tengan un impacto significativo. No solo es que todos estos productos están en medio de importantes procesos regulatorios; es que no va a ser fácil que esta tecnología llegue donde tiene que llegar.

Si miramos la ganadería a nivel global, nos daremos cuenta rápidamente que suministrar pienso específico diariamente a los animales es más complicado de lo que parece. Sobre todo, porque no es algo que redunde directamente en la economía de los ganaderos (al menos, mientras los esquemas de ‘derechos de emisiones’ sigan como están).

“Cambiar los eructos de las vacas es un proyecto a largo plazo”. Eso decían en Bloomberg hace unos días y no les falta razón. La lucha contra las emisiones de gases invernadero se está demostrando una lucha muy complicada (más de lo que precedentes como el problema de la capa de ozono nos había hecho pensar).

En Magnet | Los eructos de las vacas emiten mucho metano. Y hay quien quiere solucionarlo con mascarillas

Imagen | Daniel Quiceno

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