martes, junio 25, 2024

Jorge Asís: “Juntos por el Cambio renace a partir del descalabro del gobierno de Alberto”

El escritor, periodista y analista, autor de “El diario de la Argentina”, novela que en los 80 desnudó las relaciones de poder que se vivían en la redacción de “Clarín”, asegura que hoy el matutino “tiene la pólvora mojada”, presenta un mordaz e irónico análisis del rompecabezas político de las elecciones 2023, y afirma que el poder está vacante. Atravesó meses difíciles de emociones y de salud que aguzaron aún más su ingenio.

Comencemos con una de tus últimas notas, ¿qué sería la occidentalización del kirchnerismo? 
En realidad, es todo un gran equívoco. El kirchnerismo es víctima de la chicana fácil, que actualmente puede ser hasta monótona, y que es bastante efectiva. Se dice que el kirchnerismo nos lleva a Venezuela, Nicaragua, Cuba y demás, y el gobierno kirchnerista este, el gobierno de la doctora que preside Alberto, el poeta impopular, quien gobierna hoy es Sergio Massa, que no tiene absolutamente nada que ver con todos los objetivos de chicana que le tiran, y se vio ahora en la reunión de la Celac, “tenemos relación con los más malos del barrio” y demás. Hoy quien gobierna hacia adentro, en todo lo que tiene que ver con la administración, es Manzur. Y quien gobierna en la práctica, que decide y del que dependen todos los kirchneristas, los kirchneristas de centro, de izquierda, los más delirantes, todos dependen de cómo le vaya a Massa en su equilibrio entre los incendios. Él está entre incendios haciendo equilibrios, en una cuerda extendida que casi conduce a la nada, pero todavía se mantiene. La occidentalización es, casi diría, tanto del kirchnerismo como del peronismo. Es una pretensión, que ni siquiera los peronistas, nadie se toma en serio, ni Perón lo tomaba en serio. 

¿En algún momento no fue occidental o fue siempre occidental? 
Fue siempre occidental. Pero lo que tiene que ver el peronismo, y en lo cual también entra el kirchnerismo, es que es una ideología del poder con sus características. El poder que signa las claves de la ideología, y hay una cierta facilidad para captar misteriosamente la onda internacional. En el 89 llega Menem, y felizmente llegó aquel Menem que con Cavallo generaron el último, y probablemente, único proyecto capitalista que se intentó en la Argentina, al margen de cómo pudo haber terminado todo eso y demás. Eso que quiere hacer Milei hoy, y que admira mucho a Cavallo y a Menem, pero ellos lo que hicieron en ese momento, porque tenían el Partido Justicialista detrás, y a Alberto Kohan que decía: “hay 5 mil puestos del Estado para llenar” y entonces todos se tragaron los sapos que tenían que tragar. 

En Brasil, Bolsonaro hace lo mismo con el PT y toda la oposición. Les dice directamente comunistas, usan el mismo ejemplo: Cuba, Venezuela, Nicaragua. Una chicana efectiva…
Pero en el caso de Bolsonaro también es un error político, en un país que está mucho más dividido que la Argentina. Porque Lula, son teorías personales que a lo mejor son barbaridades geopolíticas, pero fue el jefe de esa trilogía continental con Chávez y Kirchner, que cometieron uno de los más grandes errores que los kirchneristas celebran como un triunfo, como una consagración. Ese “no al ALCA” y esa humillación a Bush Junior, presidente de Estados Unidos en Mar del Plata y la contracumbre financiada por Chávez, que trajeron setecientos mil dólares para financiar esa cumbre, para decirle “no al ALCA, ALCArajo” y todas esas cosas, en un momento en que América Latina estaba en condiciones de negociar como nunca, porque en ese momento histórico Estados Unidos necesitaba verdaderamente presentar un acuerdo de estos, exitoso. Y estos muchachos, en vez de negociar condiciones favorables para la América Latina, hicieron esa barbaridad. Y Lula ya tenía todos los acuerdos que tenía que tener. La chicana de Bolsonaro es una tontería, que es patología para Brasil. 

Hay un fondo de inversión de los más importantes del mundo, que en su sala de reuniones tiene tres cuadros, uno del padre del capitalismo, Adam Smith y otro de Cristina Kirchner y de Lula, porque nunca ganaron tanta plata como con el gobierno de Lula y el de Cristina Kirchner, ¿a qué atribuís que los empresarios, pasa igual en Brasil que en Argentina, consiguen mejor resultado económico con gobiernos, pudiéramos decir populares, pero después votan a gobiernos contrarios a sus intereses? 
Es un problema cultural porque, tanto Cristina, los gobiernos peronistas, como Lula, tienen un contenido que es ligeramente insoportable, a veces, que es la cuestión popular, que es fácilmente calificada de populista. Cualquier estudiante de ciencias políticas sabe que aquella cuestión del populismo, era algo que se endilgaba en algún momento a los gobiernos que no eran marxistas. Ese era un privilegio, por ejemplo, Chile podría ser un gobierno popular. El de Perón, en todo caso, no, populista. Porque la categoría te la daba el marxismo, hoy te la da el liberalismo. Todo aquello que no sea exactamente liberal pasa a la categoría de populista. Y qué empresario va a estar en su country, en su círculo de amigos, contento cuando está en un escalón social superior, que se debe, o que por lo menos asuma la conveniencia de hacer dinero con gobiernos populares. 

¿Es un error de Juntos por el Cambio creer que tiene la elección ganada?
No es un error, hay grandes perspectivas de que la gane. Lo que me parece que es una tontería es dar al peronismo por vencido. El poder está absolutamente vacante, y Juntos por el Cambio renace a partir del descalabro del gobierno de Alberto Fernández. La doctora tuvo una genialidad electoral en designarlo, pero el Gobierno fue un desastre. Y hoy hay un Gobierno partido estructuralmente, con un sector del gabinete que ni siquiera se hablan con el Presidente y demás. En un desbande, y una banda política importante, arremeten contra la Corte, que me parece que es lo peor, es un error y un error político. Por supuesto que no está en condiciones de sentirse ganador un gobierno en estas condiciones, que tiene cuatro o cinco candidatos que son casi naturales. Hay uno que es natural Massa, quien es lo suficientemente inteligente como para decir que no es candidato. Alberto, que para que le traigan el café caliente todavía quiere hacer creer que todavía puede llegar a ser candidato, que es casi una ficción colectiva. Lo que tiene el peronismo es que siempre te permite una jugada nueva, así como la jugada de Massa-ministro, permitió más o menos mantener o por lo menos, tratar de que todo no se fuera al demonio. Hay siempre jugadas que se pueden preparar. Esta es la jugada territorial, por ejemplo, de lo que se llama el interior. Ya hay gobernadores que les interesaría mucho esta cuestión presidencial. Va a ser muy difícil para el porteño después de cuatro años de Macri y tres de Alberto Fernández, este es un mensaje que permanentemente le mando, por los medios a Larreta: “trabajá mucho el interior si querés volver a ser”, porque hay un cansancio ya de la cuestión porteña. Ahora, creer que tienen la elección ganada, no es tan fácil porque tienen también sus propias contradicciones internas, pero espero que Juntos por el Cambio pueda mantener su integridad. 

O sea, dudás de que incluso podría haber escisión antes de las elecciones. 
Pero no es escisión, todos se muestran en La Nación+ encantadores y democráticos, pero todos sabemos que los radicales con Macri no van. Salvo uno o dos dirigentes que están más o menos bien, pero que hay un problema ahí, de radicales que todavía que se creen progres, y entre los radicales y la mutual PRO hay una frontera que es Milei. En el PRO todos quisieran hablar como Milei y no se atreven. Milei es la atracción electoral, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, pero es la frontera, porque los radicales dicen: “cómo vamos a ir con este que nos insulta y que representa exactamente todo lo opuesto” y tienen problemas internos que son serios. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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