martes, enero 31, 2023

Así suena un torbellino de polvo de 120 metros de alto en Marte: las alucinantes imágenes de Perseverance

Un ejercicio de imaginación espacial. Cierra los ojos, abstráete de villancicos, belenes y demás parafernalia navideña y piensa por un momento que estás varado en mitad de una llanura desértica de Marte cual Matt Damon en ‘The Martian’. Ni un alma a la izquierda. Ni un alma a la derecha. Solo una vasta extensión de regolito marciano y…, a lo lejos, un enorme remolino de polvo, una tolvanera del tamaño de Torre Europa, en Madrid, que se dirige hacia ti a unos 20 kilómetros por hora.

La experiencia parece sacada de las páginas de una novela de Asimov, pero gracias a la NASA no hace falta tirar de imaginación para evocarla. Si quieres tener una idea de cómo te sentirías en mitad de una tolvanera marciana puedes hacerlo ya sin siquiera cerrar los ojos gracias a Perseverance, el rover que está ensanchando nuestro conocimiento de Marte y hace poco acaparaba titulares por haber arrojado el primer tubo de muestras del planeta para la futura misión Mars Sample Return.

Hace ya algún tiempo, el 27 de septiembre de 2021, en el 215 día de su misión, Perseverance se encontró en mitad de un remolino de polvo marciano. Aquello pudo quedarse en poco más que una anécdota, un episodio menor para los anales de la exploración espacial, si no fuera porque el rover estaba preparado para aprovechar al máximo la experiencia:
utilizó su micrófono SuperCam y pudo captar así una grabación histórica sobre una tolvanera del planeta rojo. “Es la primera vez que se realiza una grabación de este tipo”, explica la NASA, que acaba de compartir el material.

Una grabación fascinante

No solo eso. Mientras el micrófono registraba el remolino, los sensores meteorológicos de Perseverance y su cámara de navegación izquierda estaban encendidos, lo que nos ha permitido lograr información valiosa sobre el fenómeno. Y una experiencia sorprendente. “Permitió a los científicos combinar sonido, imagen y datos atmosféricos”, detallan desde la agencia.

Semejante “combinación única” de datos, enriquecida con el modelo atmosférico, incluso permitió a los investigadores estimar las dimensiones de la tolvanera que pasó sobre Perseverance: medía 25 metros de ancho, al menos 118 m de alto y se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 19 kilómetros por hora (km/h). Una auténtica torre móvil de polvo extraterrestre que ahora nos deja imágenes fascinantes acompañadas por una pista de audio igual de sorprendente.

¿Qué vemos (y oímos) exactamente en el material compartido por la NASA?

El vídeo colgado en la web oficial de la agencia incluye cuatro franjas, reflejo cada una de ellas de distintos parámetros. La superior ofrece una imagen en bruto captada por la cámara de navegación izquierda del rover y muestra la superficie marciana en blanco y negro. ¿Por qué no en color, si la cámara es compatible? Para reducir la cantidad de datos que acaba enviando a la Tierra.

La imagen situada debajo refleja lo mismo, solo que después de que un software de detección de cambios procesara el material, lo que nos permite apreciar dónde se registraron movimientos durante la grabación. La sucesión de colores nos ayuda a entender mejor la densidad que alcanzaba el polvo en cada momento: el azul identifica los niveles más bajos y el amarillo la mayor concentración.

La tercera franja es algo distinta y recoge un gráfico que refleja una caída repentina en la presión atmosférica registrada por los sensores meteorológicos de Perseverance, el Mars Environmental Dynamics Analyzer. La cuarta y última fila, indica la amplitud del sonido del micrófono SuperCam.

Nasa

Captura de la grabación divulgada por la NASA.

La combinación es asombrosa. Por lo que muestra y por su complejidad. Al fin y al cabo, como reconoce la propia agencia, para lograr algo parecido no llega con llevar el equipamiento necesario a Marte. Hace falta también una buena dosis de observación, paciencia… y una pizca de fortuna.

“Captar el paso de un remolino de polvo requiere algo de suerte. Los científicos no pueden predecir cuándo pasarán, por lo que rovers como Perseverance o Curiosity los vigilan rutinariamente en todas direcciones”, detalla la NASA. Que no resulte sencillo no significa, claro está, que sea imposible o se dependa solo de la casualidad. Cuando los expertos constatan que los remolinos parecen registrarse con frecuencia a cierta hora del día o se aproximan de forma habitual desde una determinada dirección, aprovechan esos datos para “centrar la vigilancia” e intentar cazar las tolvaneras.

El resultado, desde luego, resulta fascinante.

Imagen de portada: NASA/JPL-Caltech

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