jueves, junio 13, 2024

Rita Segato: “La soberanía de las mujeres sobre su propio cuerpo haría caer todo el edificio de las desigualdades”

La aguda antropóloga analiza con mirada de género el fallo de la causa Vialidad y el espacio común que une a Cristina Kirchner con el 85% de las mujeres condenadas en toda Lationamérica no por ser ellas actoras de un crimen sino por cómplices de un vínculo amoroso con un hombre, el verdadero autor, al que encubren por amor y lealtad. Analiza la estructura patriarcal de la familia Kirchner, con Néstor como habilitador, la transitividad del legado habilitador al hijo varón y las dificultades que tienen las hijas mujeres de personas notables por ese corte en la cadena de representación. Coloca el viaje a Lago Escondido como una forma de impunidad y espectáculo de poder cuya exhibición cumple el papel de una advertencia disciplinadora.

Vamos a comenzar por tu visión original sobre la reciente condena a la vicepresidenta, dijiste que hay una cuestión de género en la condena. 
Sí, hay varias cuestiones de género. Varias sorpresas con relación a lo que pasa con la vicepresidenta, por ejemplo la manera en que ha sido insultada a lo largo del tiempo como yegua, como chorra, que son insultos a la mujer, y otros insultos más que tienen que ver con su figura femenina, y que no se ha notado que son delitos. Porque la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer habla de que la discriminación de una persona, por ser mujer, incluye ese tipo de ataques. Es algo delictivo. La Cedaw está constitucionalizada en la Argentina, también la Convención de Belém do Pará es una ley incluida en la legislación argentina, y dice que la violencia psicológica y la moral son delitos. O sea, nunca se notó esto, que estos insultos e incluso insultos a una figura política son delictivos. Ni siquiera ella misma, ni nadie, detectó la existencia de esa forma de ataque que no se puede tolerar. Eso ya sienta un precedente con relación al atentado contra su vida. Es un preanuncio que va a escalar en ese atentado, y luego la condena, que es muy fácil porque la figura de la mujer siempre está bajo sospecha. Entonces, lo que duele un poco es percibir que esa figura inteligente, una gran política, quiero dejar claro que no tengo fidelidades partidarias porque prefiero preservar mi absoluta libertad de pensamiento en todas las circunstancias, no soy una persona obediente, pero este comentario lo estoy haciendo porque es gritante que insultos y agresiones de ese tipo no hayan sido identificadas como delitos, tanto a la luz de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer como también por la Convención de Belém do Pará, que para nuestro continente, para la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, es un delito, que no fue notado. Entonces, ¿qué pasa con eso? Ahora con la condena, mi reflexión va en la siguiente dirección: en nuestro continente, el 95% de las mujeres que están sentenciadas es por complicidad. Por haber participado de un crimen del cual no fueron autoras intelectuales. Veo acá ciertos ecos, pienso a la vicepresidenta como mujer, y quizá me molesta que ella no haya percibido que el sujeto político no es un sujeto universal, que existen elementos de la estructura de género que entran en la escena de la política y que no son un tema de minorías, no son un tema de interés minoritario, parcial, las mujeres, los negros, los indios, esa cosa del tokenismo. Ser la sujeta política universal que habla sobre los temas de interés general, nadie es eso. Nadie puede olvidarse la manera en que está constituido el mundo, y no puede ser olvidado que hay diversas politicidades y la politicidad de la historia femenina, del cuño femenino, ahí podríamos hablar de grandes lideresas, las más destacadas del continente en este momento: Berta Cáceres, Marielle Franco, Sonia Guajajara, Anielle Franco, con quien estuve hace unos diez días, quedé deslumbrada también por su inteligencia y capacidad política, vienen de una politicidad femenina, creo que le faltó a Cristina percibir ese flanco. 

Cuando te entrevisté para Radio Perfil dijiste que Cristina “no tiene noción de que el crimen femenino es acompañar al crimen intelectual de alguien con quien está relacionada de forma afectiva y al que le debe lealtad, que generalmente es un hombre”. 
Esa es una tendencia general. Si uno va a las cárceles va a ver que las mujeres, todas, la gran mayoría de las presas, están acompañando, han participado de alguna manera en un crimen concebido por una figura masculina de su familia. 

Y que lo protegen por lealtad o le temen.
Formas de fidelidad por lealtad, por amor, por quererlo bien. 

Dijiste también: “La mujer está formada para sentir que se encuentra en una posición de protección con relación a las personas vinculadas a ella, y no tiene la imaginación delictiva que sí tienen los hombres”.
La mujer no tiene la imaginación, a pesar de que todo orienta siempre nuestra mentalidad a una desconfianza hacia las mujeres, en realidad la inteligencia delictiva es de los hombres. 

Y que se encuentra la mujer formateada para estar en actitud de protección. 
Nosotras, mujeres, somos educadas, socializadas, programadas para el cuidado, o sea para cuidar de aquellas personas que son parte de nuestra égida, que son parte de nuestro grupo familiar. Esa es una realidad, la formación para el cuidado de la mentalidad y de la afectividad femenina.

Colocándolo dentro del contexto, Cristina Kirchner es condenada por situaciones que pueden ser delictivas, pero que fueron hechas…
Heredadas. 

Heredadas de su marido.
Ahí no puedo ir tan lejos, pero sí puedo decir que la tendencia general es esa, que las mujeres heredamos crímenes. No puedo decirlo de una forma tan certera, pero la tendencia es esa y deberíamos ser capaces de pensar en esa dirección. 

También planteaste que hubiera sido beneficioso que nuestra vicepresidenta tomara conciencia de su propia cuestión de género.
Claro, por ejemplo frente a esos insultos, ya en ese momento lo natural en un país como el nuestro, con un movimiento de mujeres tan importante, tan poderoso, que ha ocupado las calles de una manera marcante, que ha influenciado al mundo. O sea, el movimiento de mujeres argentino influenció, hizo renacer el feminismo en el mundo. Y muchas veces, y un poco también como hasta cierto punto extranjera, con un pie en el país y con un pie en otro país, mirando a Argentina desde adentro y desde afuera, de repente me pregunté: cómo es que suceden esos insultos y las mujeres no salimos, no salen a la calle en el país. Entonces intenté entender esto, y pienso que tiene que ver con que a una persona tan impresionantemente inteligente como es Cristina jamás se le ocurrió pensar, y creo entender la razón, por qué permitió una crítica a ella, pero permite también una crítica a todos nosotros y nosotras a la manera en que entendemos el movimiento feminista, y otros movimientos que entendemos como minoritarios. Entonces, hablar en términos del interés de las mujeres parecería hacer significar que se corriese de la posición del sujeto de la política que habla en términos del interés general de la sociedad, de los temas del interés general, la economía, la política, las relaciones internacionales, de todo aquello que es del sujeto universal. Y es un error.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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