martes, enero 31, 2023

Por qué la saga ‘Avatar’ cae tan antipática si es una de las más taquilleras de la historia

No voy a dejar de preguntármelo en la vida. Yo estuve ahí, en el estreno de ‘Avatar‘ en 2009, y nunca habría asegurado que se convertiría en la película más taquillera de la historia. Es más, por la recepción de la crítica y por las opiniones que iba cosechando a mi alrededor, entre aficionados y público de a pie, todo parecía apuntar a que la película no se iba a convertir en un fenómeno de masas como la película anterior de Cameron, ‘Titanic‘.

De hecho, en cierto sentido, no lo fue. Aunque con el paso del tiempo ‘Avatar’ ha recaudado más que ‘Titanic’, la sensación del éxito de ésta fue muy distinta. Todo el mundo fue a ver ‘Titanic’, y eso incluye a gente (como mis padres, por ejemplo), que rara vez van al cine. Es más, luego las sucesivas ediciones en VHS y DVD se convirtieron en regalos recurrentes… para gente que nunca regalaba películas. ‘Titanic’ estaba en las baldas de muchas casas como la única película que tenía gente que no tenía películas.

Por supuesto las sensaciones son lo de menos: los números son los que cantan. Pero hablábamos hace unos días de cómo ‘Avatar’ no ha llegado a transmitir esa sensación de éxito multitudinario, de cómo no se ha convertido en un fenómeno cultural. Hay un par de elementos cuantificables que lo corroboran: el número de memes que ha generado y los fan fictions que se han escrito ambientados en un mundo tan jugoso para que los fans lo expandan. Sus cifras quedan en ridículo al lado de franquicias con un fandon tan potente como las de ‘Star Wars’, Marvel o Harry Potter.

Esta afirmación ha sido discutida en redes sociales en las últimas semanas por los fans de ‘Avatar’ (que son pocos, pero existen): al fin y al cabo, nos pongamos como nos pongamos, es la película más taquillera de la historia. Pero paradójicamente, también es una que cae antipática: no es como las nuevas películas de ‘Star Wars’, de gran éxito pero también con haters furibundos. ‘Avatar’ no tiene haters, tiene… gente que se encoge de hombros, sin comprender el porqué de ese éxito.

¿Pero por qué sucede esto? ¿Qué tiene ‘Avatar’ (o qué no tiene) para que, siendo la película más taquillera de la historia, su recuerdo no sea tan intenso como el de otras franquicias de éxito? (Otro ejemplo para comparar: la nueva serie de ‘Willow’ habrá gustado más o menos, pero su anuncio fue recibido con entusiasmo porque la película original era recordada con cariño por el fandom) ¿Por qué la secuela se va a convertir en un muy probable éxito de taquilla… recibido con cierto desdén?

Algunas razones para el odio

Hay motivos por los que ‘Avatar’ cae gorda, por decirlo de forma clara y directa. Quizás uno de los más claros es su condición de blockbuster concienciado. De forma intuitiva, el público percibe cierta hipocresía en una película carísima, lujosa y desmedida que luego lanza mensajes acerca de la ecología y la paz entre los pueblos. Se percibe como un contrasentido aunque, sobre el papel, no tenga por qué serlo. Y eso en tiempos de la primera ‘Avatar’: ahora debido a las redes sociales y a la era de la hiperinformación, somos mucho más cínicos, así que el efecto se multiplica.

James Cameron no cae bien: su talento como director está fuera de toda duda, pero su ego desmedido planta una barrera entre él y su público. Ya no se trata de que en la campaña promocional de Avatar esté aprovechando para arremeter contra el infantilismo de Marvel (quizás merecido, ese es otro tema), sino que su secuela es percibida como un trabajo faraoinico, que ha llevado más de una década poner en pie, y que quizás no esté a la altura de tanta ambición.

avatardos

Yo particularmente le tengo cierta manía al director por esos mensajes pacifistas que mete con calzador en todas sus películas… que también son odas fetichistas al ejército. Es una contradicción que, bueno, damos por sentada viniendo de un autor de acción norteamericano, pero que refuerza esa naturaleza contradictoria de blockbuster concienciado: una película que es una elegía al entendimiento entre culturas, pero que opta por arreglar las cosas a tiros. El público percibe estos contrasentidos de forma intuitiva, y le rechina.

A menudo ‘Avatar es comparada jocosamente con ‘Pocahontas’, en lo que ha acabado convirtiéndose quizás en el meme más repetido en torno a la película. Además de sus parecidos argumentales con la película de Disney, creo que hay un elemento adicional en la película de Cameron que la une a la producción animada: su particular contemplación de los salvajes. Su descripción encaja perfectamente con el mito del buen salvaje, es decir, que “los seres humanos, en su estado natural, son desinteresados, pacíficos y tranquilos, y que males como la codicia, la ansiedad y la violencia son producto de la civilización”. Y también con el tropo del salvador blanco.

Esta percepción absolutamente ingenua del otro se combina además con un tópico del cine que Spike Lee denominó “magical negro“, otra convención de tintes racistas que hace que los afroamericanos y los nativos americanos tengan poderes heredados de su comunión con la naturaleza, entre otras cuestiones no arruinadas por la civilización blanca. ¿Es por ello ‘Avatar’ una película racista?

Bueno, no más que cualquier película concebida por blancos y que habla (simbólicamente, que aquí los nativos son azules) de choques entre razas. Pero no hay más que ver los matices del acento inglés de los habitantes de Pandora o el hecho de que todos los Na’Vi están interpretados por actores afroamericanos y todos los humanos por blancos. No son problemas gravísimos, desde luego, pero inciden en esta problemática: cuando haces un blockbuster con mensaje hay que ir con cuidado. Si no, la sensación es la de una película contradicoria, llena de callejones sin salida. Y que, en çultima instancia, acaba cayendo mal.

De la taquilla de ‘Avatar: El sentido del agua‘ estaremos hablando en breve, muy posiblemente con un saldo extremadamente positivo. Que al final es lo que le interesa a Cameron y a Disney: pero posiblemente tanto esta como un precedente pasarán a la historia de una forma contradictoria y fascinante. Como los éxitos de taquilla más antipáticos de la historia. Digno de estudio.

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