domingo, febrero 5, 2023

Conocé a Carlos Bórbore y su emblemática vinoteca del Distrito del Vino en la Ciudad

Los productos más accesibles que vendemos son las damajuanas; el más sofisticado, un Don Perignon 2004 vintage de $153 mil pesos”, cuenta Carlos Bórbore, vinotequero y dueño de La Bodega de Bórbore, ubicada en Villa Devoto, zona del Distrito del Vino. “Cualquier persona que esté en el rango entre esos dos productos, es cliente nuestro”, remata.

La vinoteca, con mayoría de vinos de industria nacional, cuenta con sectores donde se organizan los vinos por provincias y regiones. “La Ciudad de Buenos Aires es el faro del país, es el mejor lugar para que cualquier actor de la industria vitivinícola proyecte su luz”, destaca Bórbore. El vinotequero aclara, además, que para estar en su local, no se necesitan requisitos ni condiciones: la bodega que desee estar allí, sólo debe visitarlo y mostrarle sus productos.

El Distrito del Vino es una iniciativa pública privada, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción de la Ciudad, que busca posicionar a la industria vitivinícola. Está comprendido por los barrios de Villa Devoto, Villa del Parque y La Paternal. Las empresas que quieran formar parte, serán acompañadas por el Gobierno de la Ciudad, mediante beneficios económicos.

En el fondo del negocio, existe un jardín con 150 especies distintas de plantas que, además de diversas especies frutales y aromáticas, incluye vides y un espaldero, y hasta un árbol Boj hebe, originario de Nueva Zelanda, con cuya madera se hacen las clavijas de los violines y los violonchelos.

La primera vid se plantó hace 20 años. Hay otras dos que nos regaló la bodega Lurton -cepa Pinot Gris-, que se plantaron hace 19 años. El espaldero se comenzó hace 16 años, con cepas de Cabernet y de uva criolla”, recuerda Bórbore, quién agrega, además, que las cepas de Malbec se las regaló Patricia Ortíz -actual presidenta de Bodegas de Argentina-; y las de Torrontés, el dueño de Bodega La Puerta. “Hace unos meses vino Martín Lousteau a conocer el local y quedó fascinado con el espaldero y con las vides”, evoca.

También cuenta que, todos los inviernos, organizan allí la Fiesta de la Poda, que consiste en invitar a los clientes de la vinoteca a comer un locro, y que suele contar con jardineros o eminencias de la industria vitivinícola que van a podar las vides y el espaldero, y que explican cómo debe realizarse la poda.

Luego, con los restos, se arman estacas con 5 yemas de uvas, y se las regalan a los vecinos y vecinas del barrio. Un año fue Ernesto Catena -vinólogo- el encargado de realizar las podas, con quién, en 2013, enterraron en el jardín una botella de vino Siesta, con la idea de desenterrarlo y degustarlo en 2023. “Este vino se estabiliza en el tiempo, porque tiene la humedad necesaria y no recibe sonidos, olores ni vibraciones”, profundiza Bórbore.

Además de Catena, muchísimos dueños de bodegas y personalidades destacadas de la industria vitivinícola suelen visitar La Bodega de Bórbore, como por ejemplo Ricardo Santos, Humberto Canale, José Zuccardi y el fallecido Miguel Brasco -escritor, dibujante, periodista, humorista, y crítico especialista en comidas gourmet y en vinos-, entre otros.

“A Miguel le encantaba tanto nuestro local que, cuando iba a dar charlas y conferencias a otros espacios relacionados con la cultura del vino, siempre dejaba folletos nuestros; les decía que este lugar era como la Borgoña en Francia”, reconstruye el dueño de la vinoteca.

En La Bodega de Bórbore, además, se organizan eventos de cata, que suelen incluir comida, sommelier, charla y degustación. “Cada vez que se incorpora una nueva bodega, organizamos un evento con sus productos”, comenta el vinotequero. El local ya lleva 797 actividades realizadas desde sus inicios.

Carlos Bórbore, oriundo de la provincia argentina de San Juan, donde era bodeguero, fundó la vinoteca en 2002. De familia de bodegueros, lleva en la sangre la pasión por todo lo relacionado a la industria vitivinícola. Con respecto al Distrito del Vino, se atreve a tirar algunas ideas que, de acuerdo a su criterio, podrían potenciarlo y volverlo aún más atractivo:

  • Armar un espaldero en la calle Chivilcoy, entrada directa al Distrito del Vino.

  • Ampliar la señalética y la cartelería: en las bajadas de la autopista y los accesos al distrito.

  • Crear un espacio de ferias permanentes para Bodegas Pequeñas: se podría armar en coordinación con la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita).

  • Colocar viñedos en todo el frente de la estación de tren, idea cuya voluntad y deseo de realización le expresó Nicolás Mainieri, presidente de la Comuna 11.

El vino entibia sueños al jadear desde su boca de verdeado dulzor”, cantaba Luis Alberto Spinetta; ¿será por eso que resulta una bebida de excelencia? Vale aclarar que este elixir fue declarado “alimento” y “bebida nacional”, incorporándose al Código Alimentario Argentino, a través de la Ley Nacional N° 26.870.

La Bodega de Bórbore, a pesar de tener su propio viñedo, no produce aún su propio vino, pero existe un proyecto vinculado a la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que tiene su propia bodega de más de 100 años de antigüedad, para producirlo.

Somos un viñedo de altura: estamos 17 y ½ metros sobre el nivel del río; ¡el más alto de la Ciudad!”, se permite bromear Bórbore, mientras sonríe y su mirada soñadora se pierde en el horizonte.

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